11 frases que no debes decir nunca a tus jugadores

11 frases que no debes decir nunca a tus jugadores

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A lo largo de todos estos años en los que he tenido la suerte de ser entrenador, he pasado por situaciones agradables (casi todas) y desagradables (las menos) con mis jugadores y jugadoras.

Y seguro que como yo, tú te acuerdas perfectamente de las desagradables y estarías dispuesto a dar marcha atrás para cambiarlas o hacer que nunca hubieran sucedido.

Cuando pasas tanto tiempo con un grupo de personas, se convierten en tu familia; y como en todas las familias, pues existen alegrías pero también problemas.

Hoy quiero centrarme en los problemas, concretamente en los que generamos nosotros como entrenadores.

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Si preguntaras a todos los jugadores que han pasado por tus manos, seguro que al preguntarles ¿cómo era “fulanito” como entrenador? aparecerían algunas de estas respuestas (espero que las menos posibles… jejeje):

  • Poco motivador
  • Amargado
  • Insensible
  • Dictador
  • Creído
  • Etc

¿Qué les llevaría a pensar eso de ti? ¿En su día te diste cuenta de que podrían estar pensando eso? ¿Hiciste algo al respecto?

Como entrenador, es probable que te encuentres por primera vez ante esta tesitura porque nunca te hayas parado a pensar qué piensan tus jugadores de ti o por qué no fuiste capaz de entender por qué se fueron del equipo realmente o por qué no viste claro que la relación con tus jugadores no era buena.

Pero la ignorancia no es excusa para convertirte en un entrenador que no sabe liderar a su equipo y que afecta negativamente su moral. Y si has llegado a este punto, es probable que tu equipo haya muerto hace tiempo o esté en el camino de hacerlo.

No debes olvidar que el éxito de todo equipo depende de su capital humano, es decir, en este caso que estoy tratando, los jugadores.

Aunque tus conocimientos, tu compromiso o tu actitud sean los mejores referentes para tus jugadores, tus palabras también lo son. Y existen ciertas frases que nunca debes usar al comunicarte con tus jugadores, independientemente de cuáles sean las circunstancias que lleves en tu mochila.

Es por esto que, a continuación, quiero mostrarte

11 frases que no debes decir nunca a tus jugadores y 11 consejos para evitarlas.

Se sincero y cuando acabes de leer el post, cuéntame cuántas has dicho tú en tus años como entrenador. Seguro que entre todos podemos añadir alguna más.

¡¡Comienzo!!

1. ¿Nunca vas a hacer nada bien?

Aunque un jugador cometa muchos errores, esta frase es muy ofensiva y puede dañar gravemente su motivación. Cuando haya una situación de este estilo, relájate, cuenta hasta 10 (o hasta 100 si es necesario) y pídele al jugador que te explique como se siente, que dudas tiene, que le afecta, etc. Recuerda que es posible que ni siquiera sepa en qué está fallando y tú eres su entrenador. Tú responsabilidad es ayudarle, corregirle, plantearle alternativas, etc. para que mejore y cada vez falle menos.

2. ¡Que sea la última vez que me cuestionas!

Ésta es la frase favorita del entrenador dictador. No dejar opinar a tus jugadores lo único que genera es que éstos trabajen por no discutir y no por alcanzar objetivos. El equipo no eres solo tú por lo que todos tienen su derecho a opinar. Siempre desde la asertividad y la empatía. Si no existen estos dos valores, no tienes nada que hacer.

3. ¡Tienes suerte de trabajar aquí!

A lo que habría que añadir: no sabes cómo es entrenar en otros equipos, en otros clubes, con otros entrenadores... En primer lugar, probablemente no conozcas al 100% las filosofías deportivas de esos otros lugares. Y en segundo lugar, si el jugador realmente tuviera la suerte de trabajar contigo, no tendrías que decírselo de esa manera. Nunca te compares con otros. Crear tu cultura de equipo y asegurarte que sea atractiva para todos los jugadores, es sinónimo de éxito.

4. No es mi problema.

Cuando un miembro de tu equipo te explica que llegó tarde por 'x', no hizo una acción por 'y' o no alcanzó las metas por 'z', nunca digas esta expresión. No se trata de que actúes como si pasaras del tema, sino que seas empático y trates de entender la situación que te están explicando. Además, debes asegurarte que efectivamente no sea tu problema, lo que significa que has tenido que proveer a todos los jugadores de todas las herramientas, recursos e incentivos necesarios para lograr lo que te propones.

5. ¡Para eso soy el entrenador!

Una frase muy utilizada por los entrenadores con sentimiento de superioridad. Con estas palabras le estás diciendo al jugador que es de tu propiedad y que debe hacer lo que tú digas simplemente porque tú eres el entrenador. Si quieres que tu equipo te respete, nunca utilices tu posición como entrenador para ejercer poder, pues te convertirás en un tirano y te alejarás del líder que debes ser.

Si quieres que tu equipo te respete, nunca utilices tu posición como entrenador para ejercer poder.

Tuitéalo

6. Así se han hecho siempre las cosas.

Es el 'mantra' del entrenador obsoleto o poco innovador. En un equipo, al luchar día a día por alcanzar el éxito, se tiene como principales objetivos precisamente eso: cambiar, mejorar, transformarse, innovar y crecer. Si un jugador o el equipo te presentan una idea o una forma distinta de actuar, escúchales y pruébalo. Nunca sabes de dónde vendrá la idea que os lleve hacia el éxito.

7. Lo siento, ya no puedo hacer nada más por ti.

Es una excelente forma de lavarse las manos. Pero como entrenador, tu misión es precisamente la contraria. Tú eres quien nunca debe rendirse a la hora de encontrar métodos que provoquen situaciones de mejoría, buena actitud o motivación. Los entrenadores no esperamos que sucedan las cosas, sino que actuamos para que las cosas sucedan.

8. No traigas los problemas personales al entrenamiento o al partido.

Un recordatorio querido entrenador: un jugador no es una máquina y por tanto tiene sentimientos, emociones, ambiciones y deseos. Y cuando entrena, realiza las acciones con su cuerpo, pero lo logra gracias a la mente y al corazón. Sé un entrenador abierto: escucha de manera activa a los jugadores y procura ofrecerles siempre tu apoyo.

9. ¡Llegas tarde!

Una cosa es incentivar y recomendar la puntualidad de tu equipo y otra muy distinta es convertirte en un reloj humano, con el fin de regañar a tus jugadores todos los días. Para que tu equipo sea productivo no tienes que fijarte en el tiempo que pasa un jugador en la pista, sino en si aprovecha (evaluando los resultados) dicho tiempo. Flexibiliza pero marca de forma clara el tiempo de aprovechamiento.

10. ¡Aquí el que manda soy yo!

Las cadenas de mando verticales y unidireccionales ya no funcionan en ningún lugar donde trabajen un grupo de personas por un objetivo común. ¿Sabes por qué? Pues porque los entrenadores sabios han descubierto que empoderando a sus jugadores se consiguen mejores resultados. Si quieres ser el líder de tu equipo, los jugadores te seguirán por tu ejemplo y no porque les hables con altanería.

11. El equipo no eres tú.

Terrible error decirle a un jugador que aquello en lo que se esfuerza y se sacrifica día tras día no es de su propiedad. Una cosa es que no pueda adueñarse completamente de él y hacer lo que quiera; y otra muy distinta es que no sea parte de su vida. No olvides que tus jugadores le dedican un tiempo importante de sus vidas al equipo, por lo que hacer que se sientan parte de él es lo único que va a generar fidelidad al mismo.

Espero que a partir de hoy no quieras dar marcha atrás en el tiempo y evites pronunciar estas frases. Tus jugadores lo agradecerán pero, créeme que tú también.

Ahora es tu turno.

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