Cómo construir un equipo fuerte desde la pretemporada

Cómo construir un equipo fuerte desde la pretemporada

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Todos los años, por estas fechas, siempre me he planteado cómo hacer un equipo fuerte que tuviera éxito a lo largo de la temporada. Creo que estaremos de acuerdo que es en el inicio de los entrenamientos cuando debemos sentar las bases necesarias para crear unos cimientos fuertes que consigan un equipo sólido, fuerte y unido. Después, a lo largo de la temporada, solo tendremos que mantener esas bases.

Seguro que ya tienes preparados los contenidos técnicos, tácticos y físicos que vas a trabajar (si no es así, deja de leer este post y ponte a hacerlo que vas tarde…jejeje). Pero para que tu equipo adquiera esa fuerza, esa solidez que deseas, necesita además una dosis de trabajo mental, emocional y social.

Así que no pierdas tiempo y sigue leyendo, pues te propongo algunos consejos.

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7 TIPS PARA CONSTRUIR UN EQUIPO FUERTE DESDE LA PRETEMPORADA

1. Lo importante es el camino


Cada temporada es un largo viaje en el que vais a tener vivencias tanto positivas como negativas. Esto es así, no hay temporadas perfectas.

Para hacer ese gran viaje es necesario que te plantees, en consenso con tu equipo, una visión y unas metas (objetivos que sean M-edibles, E-specíficos, T-angibles y A-lcanzables) que a lo largo de la temporada vayáis cumpliendo y por lo tanto os sirvan para alcanzar esa visión.

Si sólo os fijáis en el resultado final, tu equipo no disfrutará de sus aprendizajes, de sus miembros o de las habilidades que debéis adquirir en vuestro camino al éxito. Es probable que en este caso, aparezcan la frustración y los conflictos.

No quiero decir que no veáis el éxito como fin, pero no olvides que el viaje a ese punto es lo que más enseñanzas dejarán en tu equipo.

2. Los entrenadores están para (trans)formar a los jugadores


¿Qué hubiera sido de Pau Gasol, Rafa Nadal, Cristiano o Messi sin sus entrenadores? Está claro que todos los nombrados tienen un gran talento conseguido con su sacrificio y esfuerzo diario; pero a todos ellos, les marcó un entrenador que les hizo subir ese peldaño aupándoles a ser de los mejores deportistas del momento.

Los entrenadores sois fundamentales para desarrollar las capacidades de vuestros jugadores. Seguramente ya habéis pasado por las mismas batallas que ellos y tenéis la experiencia necesaria para ayudarles a superar los obstáculos que se presenten. No sólo eso, debes ofrecerles una perspectiva diferente del mundo que les ayudará a entender puntos de vista que nunca antes hubieran considerado.

3. Un gran equipo se hace con personas diferentes


Si tomas como ejemplo un equipo profesional de cualquier deporte, te darás cuenta de lo heterogéneas que son las personas que lo componen. Sus jugadores no se parecen en nada. Ni física, ni psíquica, ni emocional, ni social, ni culturalmente.

Pero todos ellos se complementan en el momento de luchar por una meta común. Tal vez tengas en tu equipo a algún jugador tímido, pero seguro que tienes otro que es muy extrovertido. O un jugador que tiene más paciencia que un santo y otro que se enciende con nada ¿Verdad que sí?

Tu trabajo como entrenador es saber aunar a jugadores con características diferentes que complementen las debilidades que cada uno pueda tener, con el fin de hacer un equipo fuerte.

Tu trabajo como entrenador es unir a jugadores con características diferentes, con el fin de hacer un equipo fuerte.

Tuitéalo

No se trata sólo de tener buenos jugadores, sino de reconocer la excelencia latente en cada uno de ellos y potencializarla para que se complementen como equipo.

No sólo eso, puesto que el jugador con el que cuentas poco hoy puede ser el que te resuelva un partido mañana, no desprecies a ninguno de tus jugadores.

4. La competencia no es mala


En el mundo del deporte no tener competencia no es algo positivo, sólo significa que tu “nicho de mercado” es pequeño. Carecer de un contrincante puede hacer que te vuelvas complaciente y dejes de intentar ser mejor.

Para que entiendas lo que quiero decir, puedes ver el ejemplo de Messi y Cristiano Ronaldo (o de sus equipos, Real Madrid y Barcelona). Ambos son los mejores jugadores del mundo porque han tenido la suerte de coexistir en la misma época. Uno hace mejor al otro puesto que le exige esforzarse un 110% para superarle. A este concepto se le llama “coopetir” (colaborar+competir).

Así que, no te conformes con no tener competencia y permite que tus rivales sean tu motivación.

5. Siempre es posible realizar un cambio


Ahora que vas a iniciar la temporada, tienes tus ideas muy claras. Crees que te llevarán a conseguir los éxitos deseados.

Si ésto dependiera al 100% solo de ti, te diría ahora mismo ¡enhorabuena! Lo vas a conseguir. Pero siento decirte que en un equipo no puedes controlar el 100% de las cosas que suceden. Ni tampoco puedes tener el control absoluto de la competición: los contrincantes, los árbitros, la afición, la pista, el tiempo atmosférico…

Entonces ten seguro que te vas a encontrar, a lo largo de la temporada, con que tu plan perfecto resultará no serlo tanto. En ese momento, cuando veas que te has equivocado, no te sientas contrariado y realiza inmediatamente un cambio de dirección. Tal vez cometiste un error en el diseño de la plantilla o en la planificación o necesitas cambiar el modelo de juego o te equivocaste con el trato a algún jugador.

En cualquier caso no dudes en hacer un replanteamiento de tu idea inicial si crees que es necesario. Tu equipo te lo agradecerá.

6. El orgullo tiene que ser un agente motivador


En el mundo del deporte hay entrenadores de todo tipo. Seguro que si te pregunto, podrías decirme al menos cinco tipos de entrenadores, ¿verdad?

Uno de esos tipos son los entrenadores orgullosos. Esos que no soportan que otro entrenador sea mejor que ellos y menos que les ganen; esos que se creen que no necesitan la ayuda de nadie para lograr sus objetivos. También te puedes encontrar jugadores de este estilo (hablo más detenidamente de ellos en el post “8 tipos de jugadores conflictivos y cómo trabajar con ellos”).

Sin embargo, existen otro tipo de entrenadores que utilizan las derrotas o el no saber qué hacer ante una situación, como motivación para ser mejores cada vez.

Esta es una gran lección. Es importante tener orgullo y ambiciones, pero no debes dejar que esto te ciegue sobre lo que tienes que hacer para alcanzar tus metas.

El orgullo puede ser una debilidad. Sin embargo, en dosis controladas, saber cuánto vales también te dará la confianza necesaria para funcionar a diario. Úsalo correctamente.

7. Nunca olvides el niño que hay en ti


Hace unos años escribí un post llamado “Habilidades de niños que nos ayudan a crecer como entrenadores” en el que explicaba con detalle cómo podemos aprovechar el niño que llevamos dentro en nuestro día a día como entrenador.

No pierdas la inocencia, no hagas trampas, admira a tus ídolos, maravíllate de las cosas simples pues te ayudarán a ser innovador; haz amigos, aliados y colegas de los que podrás aprender cosas increíbles.

Por último, y no menos importante, se apasionado y da lo mejor de ti siempre.

Estas características son esenciales para ser feliz. Y recuerda que eres entrenador porque te hace feliz.

Si quieres añadir algún tip más, escríbelo en los comentarios. Y no olvides compartir este post en tus redes sociales.

¡Suerte y miles de éxitos para esta nueva temporada que empieza!

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