¿Fracasas o aprendes? 5 claves para modificar el concepto de “fracaso”

¿Fracasas o aprendes? 5 claves para modificar el concepto de “fracaso”

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Después de un agónico partido que se decidió en la tanda de penaltis (hablo de la final de la Champions League que han disputado el Real Madrid y el Atlético de Madrid), todos los periodistas acudieron a la sala de prensa del estadio de San Siro. Era el turno de Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid.

Tras analizar el partido, aún en caliente, comenta que se va a pensar su continuidad en el equipo puesto que perder dos finales es un fracaso y eso no es bueno para su Club.

Inmediatamente, sus propios aficionados, inundan de mensajes las redes sociales desdiciendo al “Cholo”… casi la mayoría no consideran que perder dos finales de Champions sea un fracaso.

¿Alguna vez has tenido el mismo sentimiento que Simeone? ¿Has pensado que algo por lo que has trabajado, te has esforzado y has luchado, había dejado de merecer la pena? ¿Has perdido la motivación para seguir trabajando por un objetivo?

Si has respondido “SÍ a alguna de estas preguntas, es posible que hayas tenido el sentimiento de haber fracasado.

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¿Pero ha fracasado Simeone de verdad? Si tienes en cuenta como estaba el Atlético de Madrid antes de su llegada (sus logros desde el famoso doblete del año 96 eran nulos) y todo lo que ha conseguido en estos años que lleva ocupando el banquillo rojiblanco, ¿Crees que ha fracasado?

¿Dónde pone el foco Simeone para nombrar la palabra fracaso? En las dos finales perdidas. Pero ¿y el resto de títulos?

¿Cuántas finales había jugado el Atlético de Madrid antes de estas dos? Para los aficionados era un éxito conseguir llegar a dos finales en tres años, valorando más el camino que el resultado. Pero Simeone ha focalizado “su fracaso” en el resultado final.

Como ves, el fracaso es un concepto muy subjetivo y que puede deberse a muchísimas razones. Aficionados, jugadores, directivos y entrenador van a identificar el fracaso de una forma distinta.

¿Estarías de acuerdo conmigo entonces que el fracaso tiene un umbral diferente para cada uno de nosotros? Sea cual sea ese umbral, lo más importante es saber cómo puedes reponerte (tú o a tus jugadores) de esa situación y convertirla en una oportunidad para mejorar.

Y ahora te hago la gran pregunta ¿Cómo evitarías que los reveses o los malos resultados sean tomados como fracasos y por tanto te debiliten a ti o a tu equipo?

En primer lugar tienes que aprender que gestionar el fracaso no es sencillo. Desde pequeños, nos han enseñado que debemos ser los mejores, los más listos, los que más despuntan, los mejores preparados… en definitiva, a tener éxito (pero focalizando en el resultado y no en el proceso).

Pero la realidad es bien distinta… ¿Cuántos fracasos sentimentales, laborales o personales has tenido en tu vida? Seguro que en esos momentos te has sentido hundido, como que no vales nada, decides que no merece la pena continuar luchando por los objetivos que te habías propuesto, que lo mejor es que abandones...

Este problema, se vuelve más grande en el deporte, donde somos excesivamente resultadistas e interpretamos el fracaso como la ausencia de éxito. Cuando luchas por meterte en una fase final, salvar la categoría o quedar campeones, solo en alguna ocasión lo vas a conseguir a la primera. Lo normal es que tengas que esforzarte, probar muchas formas de llegar hasta el objetivo, diseñar diferentes estrategias, dar pasos en falso, fallar…

Pero ¿es esto fracasar?

Debes tener en cuenta que el fracaso debe ser parte del proceso que te conduce a la meta/objetivo. De igual forma tienes que aceptar que no siempre vas a acertar pues de entre todas las posibilidades que existen, una de ellas es que no lo consigas. Y debemos verlo como algo normal y transitorio.

Ten en cuenta que el fracaso debe ser parte del proceso que te conduce a la meta/objetivo

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Que no consigas ahora aquello que te has propuesto, no significa que en el futuro no puedas conseguirlo.

Decía Thomas Alva Edison: “No he fracasado. He encontrado 10.000 maneras que no funcionan”.

El fracaso te ofrece una información valiosísima sobre qué camino no debes seguir. Tienes que recogerla, diseñar la siguiente estrategia, sentirte orgulloso por haberlo intentado y continuar hacia tu/vuestro objetivo.

Llegados a este punto, te propongo algunas claves para que veas el fracaso desde otro punto de vista, desde la perspectiva del aprendizaje.

1. Modifica en tu cabeza los conceptos de Éxito y Fracaso.

Tienes que ver el fracaso como un necesario paso previo para llegar al éxito y no verlo como el fin del camino. Afrontarlo con esta mentalidad te hará salir reforzado.

2. Repite todos los días esta frase: "Para llegar al éxito es necesario haber fracasado antes".

Aunque pueda parecerte una frase típica, es una realidad. El fracaso no es lo contrario del éxito. Son dos caras de la misma moneda. Y de igual forma que una no puede existir sin la otra, no podrás tener éxito si no has tenido antes un momento de frustración o sentimiento de fracaso.

3. Alégrate de tus fracasos.

No me refiero a que montes una fiesta cada vez que no consigas algo que te hayas propuesto. Normalmente afrontamos el fracaso con la culpa, focalizando en las cosas que no hemos hecho bien y convirtiendo al proceso en una espiral de negatividad. En cambio, sí me refiero a que busques en cada fracaso un aprendizaje o una enseñanza. Observa tus errores y aprende de ellos para no volver a cometerlos.

Observa tus errores y aprende de ellos para no volver a cometerlos

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4. Toma ejemplo de otros que ya han alcanzado el éxito.

Si te fijas en casi todos los entrenadores (de cualquier deporte) que han conseguido alcanzar el éxito deportivo, antes han tenido algún fracaso. Y además, cuando llegan a ese momento, todos hablan de aprender de los errores, crecer como equipo, modificar estrategias, etc. Si te fijas, todas son acciones proactivas hacia el aprendizaje.

5. Mantén intacta tu ilusión.

El motor más importante que tienes es la ilusión. Ésta y la motivación harán que te muevas para hacer cosas. Por eso, un fracaso no debe frenarte, ni desanimarte. Todo lo contrario, debe estimularte a seguir intentándolo con más fuerza.

Ya sabes, entrenador. A partir de hoy te invito a que celebres que gracias a esos fracasos que vas a tener, estarás un paso más cerca de alcanzar el tan ansiado éxito.

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