¿Qué le dirías a tus miedos? Tiempo de reflexión

¿Qué le dirías a tus miedos? Tiempo de reflexión

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Ahora que las vacaciones han llegado, todos necesitamos un merecido descanso. Este es un periodo de transición entre el desgaste producido por una temporada larga y el deseo de comenzar una nueva.

¿Cuánto te dura este periodo? ¿Realmente descansas tu mente o no paras de ver el pasado y el futuro?

Hoy te propongo que reflexiones sobre todo lo que te ha ocurrido con tu equipo en esta última temporada. Seguro que te ayudará y te hará mejorar como entrenador.

Esta podría ser una reflexión de cualquier entrenador, jugador o de cualquier persona, pero yo quiero que la hagas tuya y al final del post comentes tu experiencia.

Voy a escribirle una carta a mis miedos.

Sí sí, como lo oyes. ¿Acaso tú no los tienes? Seguro que sí.

Allá voy.

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Estimados miedos, ¿qué tal estáis?

No quiero desmereceros a ninguno pese a que con muchos de vosotros llevo toda la vida y con otros, solo hemos compartido algunos momentos. Quiero hablaros a todos por igual. Parece mentira pero es la primera vez que nos comunicamos. Tanto tiempo juntos y nunca nos hemos hablado a la cara, con tranquilidad, para que así podamos entendernos y comprender que espero de vosotros y que debéis esperar de mi.

Ahora que lo pienso somos unos insociables. Nos hemos acostumbrado a vivir juntos, soportando el mal que nos hacíamos sin ni siquiera hablarlo. Sabíamos que el otro estaba ahí pero a la hora de la verdad girábamos la cabeza para no vernos.

Tengo una mala noticia. A la gente que me quiere no le gusta nuestra relación y quiere que os alejéis lo máximo posible de mí. Como si ellos no tuvieran también sus propios miedos, ¿verdad?

Me dicen que soy un cobarde por no echaros de mi mente o que soy masoquista por hacer cosas que provocan vuestra presencia. Pero yo les digo que se equivocan y que sois buenos. Que lo único que queréis es protegerme para que no me pase nada malo nunca. Ellos se ríen cuando os llamo “Isi” (“y si…”)

¿Y si digo lo que pienso y mi club me echa?

¿Y si doy todo lo que tengo a mis jugadores y no soy correspondido?

¿Y si tomo una decisión en un partido importante y me equivoco?

¿Y si dejo sin jugar al mejor jugador y me echo al equipo encima?

¿Y si no alcanzo mis metas?

Si lo veo de esta forma, entiendo que la mayoría de las veces solo queréis que no me haga daño: si me quedo bloqueado en un partido, si no me expongo ante mis jugadores, si no hago nada nuevo en los entrenamientos, quizás no sufra.

A veces me habláis tan fuerte que no puedo ni hablar. Y si se me ocurre tomar la iniciativa, enseguida me anuláis con los “y si…”

Y en los momentos en los que me ha ocurrido eso no era consciente pero, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de todo lo que me he perdido por seros fiel: risas, vivencias, aprendizajes, oportunidades…

Hoy, con todo el cariño que os tengo y sin ningún rencor, he decidido sentarme a escribiros estas palabras. En primer lugar quiero agradeceros la buena intención que tenéis conmigo, pero a partir de ahora quiero deciros que nuestra relación va a ser diferente.

Desde hoy mismo yo tomo las riendas de mi vida y mi voz se va a escuchar más que la vuestra. Las decisiones las tomaré yo y me hago responsable de lo que ocurra.

No os enfadéis conmigo porque no os voy a pedir que desaparezcáis de mi vida así, sin más. Entre otras cosas porque sé que no me vais a hacer caso. Tampoco quiero odiaros porque sé que solo queríais mi bienestar.

Voy a ser muy claro ¡A partir de ahora yo pongo las reglas! Si alguno de vosotros quiere seguir conmigo u otros queréis hacerme una visita de vez en cuando, tenedlo claro. Os miraré de frente y os plantaré cara.

Mira de frente a tus miedos, plántales cara y diles que a partir de ahora tú pones las reglas

Tuitéalo

Si solo queréis avisarme de que no estoy preparado para algo, yo os daré las gracias porque me estaréis dando la oportunidad de buscar los recursos que me estén faltando para hacer perfectamente lo que quisiera conseguir.

No me voy a enfadar si, por contra, venís con la única intención de bloquearme. Entended que la relación que teníamos ya es historia, no era sana para ninguno de nosotros. Ya no quiero eso.

Cuando leáis estas líneas seguro que os preguntaréis… ¿Y si te equivocas? ¿Y si te hacen daño? ¿Y si te echan? ¿Y si no te valoran? Quedaros tranquilos porque miraré al frente, sonreiré, aprenderé y seguiré adelante.

Llegó el final. Quiero daros las gracias por intentar cuidar de mí y protegerme pero quiero vivir y seguir creciendo sin vosotros.

¡¡Hasta siempre!!

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1 Comment

admin

julio 11, 2016 at 5:29 pm

Interesante post que de nuevo nos hace recapacitar.Que seria de nosotros sin nuestros temores e inseguridades…Viendo el lado bueno de los miedos. Creo que éstos nos hacen estar atentos y pensar en varias posibilidades para afrontarlos.Viendo el lado malo. Es mejor dejarlos a un lado para no olvidarte que eres valiente y puedes enfrentarte a ellos. En esa dicotomía vivimos y es la que nos ha impuesto esta sociedad. Un libro y un proverbio sufí. “Aunque tenga miedo hágalo igual” Susan Jeffers. Un hombre paseando por la noche y se encuentra a un mulà sufi y le pregunta: Usted el alabado que es todopoderoso que lucha con las tinieblas y ve en la oscuridad ¿porque lleva una vela?. El mulá le contesta para no tropezarme.

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